Bañuls y “su” realidad.
"La realidad y la miseria me oprimen y, sin embargo, sueño todavía." Émile Zola.
Hay que alcanzar un alto grado de cinismo para que un político conteste de esa manera a las preguntas del Sr. Calvo en la entrevista de la semana pasada editada en el Noticias Benidorm.
José Bañuls no entiende cómo todos los medios de comunicación locales y provinciales menos el Grupo Noticias le recriminan su actitud.
Cómo es posible que no aparezca en su mente la duda: ¿estaré equivocado yo, o lo estarán todos los demás? Nada de eso. Todos estamos equivocados menos él, el Salvador, el Mesías, el que va a mostrar la verdad a los ciudadanos de Benidorm.
De su boca profetiza: “Agosto será un mes caliente pues en septiembre comenzaremos una nueva etapa”.
¡Oh, venerado líder! ¡Cuán trascendente y piadoso mensaje nos envías! ¡Ilumina nuestras almas atormentadas por la injusta democracia! ¡Oh, gran Bañuls! ¡Revélanos cómo el pueblo se equivoca cuando vota a sus políticos y a sus partidos! ¡Oh, Bañuls! ¡Tú que has traicionado a tus semejantes y que te has subido el sueldo en esta época de crisis! ¡Oh, Bañuls! ¡Tú que profetizas el aumento de la temperatura en agosto! ¡Oh, Bañuls! ¡Anuncia de una vez la llegada de la moción de censura con el PSOE para que así podamos descansar en paz!
Los ciudadanos, ansiosos de nuevos héroes e ídolos que venerar, hallan en José Bañuls al iluminado y alumbrado por la verdad. Y al mensajero Grupo Noticias el transmisor de la Palabra Mesiánica.
Sin embargo, también hay otra realidad, otra miseria, alejada de los sueños.
Bañuls no es nadie para cambiar el resultado de las urnas. Puede valorar la acción de gobierno pero el pueblo no le ha elegido para que sea él quien realice sus cambios. Esos cambios son cada cuatro años.
Le hago la misma pregunta que le hicieron los “factureros”: ¿Qué opina de que en una democracia la mayoría no gobierne? ¿No cree que la respuesta a esa pregunta la debe contestar el pueblo en las próximas elecciones municipales?
Realmente es muy fácil creerse que se está en un sueño, sobre todo cuando tienes un medio aliado que alimenta tu fantasía.
