Si Agustín Navarro se come tranquilamente el turrón siendo alcalde y, además, consigue sacar adelante para el próximo año unos presupuestos municipales austeros, equilibrados y coherentes con la delicada situación que vive el consistorio benidormí, no duden de que tenemos alcalde para rato. Incluso me atrevería a decir que políticamente saldría victorioso y fortalecido, y que su imagen como líder del PSOE de Benidorm renacería.
Agustín Navarro se encuentra en un delicado escenario en el que
¿Y la sombra de la eterna moción de censura que pulula desde mayo con un pacto entre los “Liberales” de Amor y el Partido Popular? Pues tampoco parece que se vaya a producir. Superar las diferencias entre dos sectores enfrentados desde hace años es difícil y, lógicamente, supone un gran esfuerzo de humildad y sacrificio por ambas partes.
Sin embargo, los ciudadanos de a pie no conocemos ni entendemos esas diferencias. Ni tampoco nos interesan. Lo que sí percibimos es que el motivo fundamental para acercarse debería de ser la solución de los graves problemas financieros del Ayuntamiento de Benidorm. Esos problemas sí que nos interesan porque día a día ya los venimos sufriendo, en familiares y conocidos, y no vemos solución a corto plazo con los actuales gobernantes.
Tal vez sea el momento clave para la moción, a principio de la legislatura, porque sería muy fácil, una vez que Agustín Navarro como alcalde asuma su responsabilidad y solucione los problemas del ayuntamiento, alcanzar el poder por la simple aritmética democrática. Eso sería lo fácil. Aunque no sería responsable. También me gustaría a mí llegar a la alcaldía con los problemas solucionados…
Pues así nos encontramos, semanas antes de que nazca el niño. Con un Agustín Navarro con una difícil papeleta, a quien seguro los juegos de jarras de agua estilo “el hormiguero
